martes, 13 de octubre de 2009

Ego Cronobundo 2 (Una historia de lo que no recordamos)


Un cósmico mar de luz, quedo tras sus pasos y andante, la sombra sumergida en arena desde milenios atrás resurgió.  Regurgite esas ansias tan antiguas como el primer átomo, volví a deslizarme, a trepar nuevas andanzas.  He aquí que mi transitar se me antoja una espiral larga, tantas veces he trazado pasos sobre el mismo horizonte sin volver a propiciar el más leve de los pasos  sobre el punto de partida. 
Cuales son los motivos para volver a cabalgar con esta cruz ¿? A caso el mismo  solo que ya olvidado ¿? A cada rostro, a cada palabra, sigue un troquel de imágenes anodinas como sin dueño, intuyendo aún,  quien porta la desdicha de su autoría. 

Pareciera yo ser una especie de Dios terrenal, es más, es posible pensar en mi trascendencia, pero un rasgo muy humano me delata, entonces quedo a lo sumo como un experimento muy peculiar del universo, vagando entre formas mi condición de ser vivo es muy esquiva, pues habito entre lo humano y lo divino cual si mi apoteosis fuese interrumpida a la mitad.
El silencio rotundo, y solo tras el despertar fugaz te recuerdo yacer bajo mi cuerpo. Volvemos ¿? Ya es larga mi progenie lo se, muchos sueños de hombres insignes provienen de mis fantasías.

Lo que para la humanidad es ficción, para mí fue un destello fértil de criaturas que habitaron mi imaginación hasta adquirir vida en el arquetipo universal del cual toman las musas que cultivan el arte en los hombres.  Otra vez tus labios ¿? Después de tanto tiempo ¿? No lo voy a pensar dos veces, solo que habitando junto a mis miedos encuentro también una olvidada niebla contigua a tus ardores.
Por qué dude aquella vez ¿? Creo saberlo ahora.  Cuento. Por aquel entonces, sabía que mi ser penetraba en algo desconocido, que hice rumbo y tome camino hacía un lugar sin otro destino que cargar con el peso de la cruz del conocimiento adquirido, y tras el dolor sumado vino la resignación como experiencia otorgada.  Seguí el camino, a pesar de no existir el mismo más allá del paso aún por dar, pues yo fui su arquitecto en la medida que lo transite, quizás por eso aún sigo andando.

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